FEDIS HORECA ha reunido en su Congreso Sur a representantes de la distribución, la logística, la automoción y la tecnología para analizar uno de los grandes desafíos del canal: cómo transformar la distribución urbana de mercancías para hostelería sin olvidar a las personas que hacen posible cada entrega.
La distribución urbana de mercancías para hostelería, conocida como DUM-H, se ha convertido en una cuestión estratégica para las ciudades españolas. Bares, restaurantes, cafeterías, hoteles y empresas de catering necesitan recibir productos diariamente, pero los distribuidores deben operar en entornos cada vez más complejos: restricciones de acceso, zonas de bajas emisiones, falta de espacios de carga y descarga, congestión, horarios limitados y escasez de profesionales.
Este escenario ha centrado una de las mesas de debate del Congreso Sur de FEDIS HORECA, celebrado el 15 de septiembre en FIBES Sevilla dentro de Auténtica Premium Food 2026.

La DUM-H no puede entenderse sin las personas
La mesa estuvo moderada por Anna Masuet Barceló y contó con la participación de Alejandro Chamorro Quiñonero, jefe de ventas de Asprodibe; Julián Godoy, director de Logística de Servicio Integral a Horeca; Javier Delgado Sánchez-Ferragut, director de Ventas España de JAC Motors Iberia, y Joaquín Navarro, business manager de Alerce.
La composición del panel permitió abordar la transformación de la distribución HORECA desde cuatro perspectivas complementarias: la relación con los establecimientos, la gestión logística, la evolución de los vehículos profesionales y la tecnología aplicada a las operaciones.
Este enfoque resulta especialmente necesario porque la transformación de la última milla no depende exclusivamente de introducir nuevos vehículos o programas de planificación. También exige analizar cómo trabajan conductores, repartidores, responsables de almacén, equipos comerciales y profesionales de los establecimientos que reciben los pedidos.
Una distribución diferente a la paquetería convencional
El reparto destinado a hostelería presenta características que lo diferencian de otros modelos de última milla. Los establecimientos necesitan entregas frecuentes, en franjas horarias concretas y, en muchas ocasiones, en calles con accesos complicados.
Además, una misma operación puede incluir bebidas, alimentación, productos refrigerados y envases retornables. Esto obliga a combinar preparación de pedidos, control de temperatura, descarga, recogida de envases y atención directa al cliente.
El estudio promovido por FEDIS HORECA sobre la DUM-H señala que un camión puede transportar entre 20 y 25 pedidos, con entregas medias cercanas a doce cajas y unos 240 kilos por cliente. Los vehículos funcionan, en la práctica, como pequeños centros logísticos móviles que consolidan diferentes categorías de producto en una misma ruta.
Esta consolidación evita que cada fabricante tenga que acceder individualmente a los centros urbanos, pero exige vehículos adecuados, planificación precisa y profesionales capaces de gestionar múltiples incidencias durante una misma jornada.
Vehículos adaptados a la realidad del reparto
La elección del vehículo afecta directamente a la productividad de toda la cadena. Su configuración determina cuánto producto puede transportarse, el número de paradas posibles, la facilidad de acceso a determinadas zonas y las condiciones en las que trabaja el conductor.
La perspectiva de la automoción, representada en la mesa por JAC Motors Iberia, permitió incorporar al debate cuestiones como la autonomía, la capacidad de carga, la maniobrabilidad, la fiabilidad y el coste total de utilización. Factores que condicionan cualquier proceso de renovación de flotas y que deben analizarse desde la operativa real de las empresas distribuidoras.
La transición hacia vehículos de bajas emisiones difícilmente podrá consolidarse si las soluciones disponibles no responden a las necesidades de las rutas HORECA.
Tecnología para ayudar, no para añadir complejidad
La digitalización puede mejorar la planificación de rutas, la trazabilidad, la comunicación con el establecimiento y el aprovechamiento de los vehículos. Sin embargo, para que funcione debe adaptarse a la realidad del reparto.
Una solución tecnológica solo aporta valor cuando reduce tiempos improductivos, anticipa incidencias y facilita el trabajo. Si obliga al conductor a utilizar varias aplicaciones, duplica tareas administrativas o no contempla las restricciones reales de cada establecimiento, puede convertirse en una nueva fuente de ineficiencia.
La participación de Alerce incorporó esta dimensión tecnológica, completando una visión en la que vehículos, sistemas de gestión y equipos humanos deben funcionar de manera coordinada.
El desafío de atraer y conservar profesionales
La falta de personal cualificado constituye otro de los grandes problemas de la distribución HORECA. Las condiciones físicas del reparto, la presión horaria, las dificultades de acceso y la interacción constante con clientes convierten estos puestos en trabajos exigentes.
Por ello, la transformación del sector debe incluir mejores herramientas, formación, seguridad, planificación y reconocimiento profesional. No basta con pedir más productividad a los equipos: es necesario reducir los obstáculos que les impiden trabajar de manera eficiente.
Los vehículos también influyen en esta ecuación. Una flota más segura, cómoda y adaptada al entorno urbano puede mejorar tanto la eficiencia de las operaciones como las condiciones laborales de los profesionales.
Un reto compartido por empresas y administraciones
FEDIS HORECA viene reclamando que las políticas municipales distingan las necesidades de la distribución a hostelería de otros modelos logísticos. La federación ha advertido de que todavía existe un conocimiento insuficiente sobre el funcionamiento real del canal y de que determinadas regulaciones se diseñan sin considerar completamente su operativa.
La DUM-H necesita espacios de carga y descarga suficientes, horarios coherentes, criterios regulatorios estables y una interlocución permanente entre ayuntamientos, distribuidores y establecimientos. También requiere datos que permitan medir tiempos, recorridos, incidencias y necesidades de cada zona.
El debate abierto en el Congreso Sur señala una dirección clara: la transformación de la distribución HORECA debe abordarse de forma conjunta. Vehículos, tecnología, regulación y procesos son fundamentales, pero todos ellos deben estar diseñados alrededor de las personas.
Porque detrás de cada pedido entregado hay un profesional que conecta fabricantes, distribuidores y establecimientos. Y sin una distribución eficiente, la actividad cotidiana de miles de bares, restaurantes, cafeterías y hoteles sencillamente no sería posible.
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